Orugas de prado y procesionarias…no las confundas!

En estos días, con la primera subida de temperaturas del invierno, podemos observar una proliferación de orugas que a menudo son confundidas con las temidas procesionarias Thaumetopoea pityocampa; en realidad se trata de otra especie de mariposa nocturna Ocnogyna baetica también conocidas como “pelúas” u orugas de los prados. Esta especie, propia de zonas abiertas y esteparias cubiertas de vegetación herbácea del Mediterráneo Occidental, destaca por sus nidos, muy parecidos a grandes telas de araña, que forman las orugas recién eclosionadas con seda. Tras la permanencia temporal en estos nidos, las orugas se dispersan de forma anárquica y comienzan a alimentarse de todas aquellas plantas herbáceas que encuentran en su camino. A diferencia de las orugas procesionarias, que se desplazan en una línea (como si se tratase de una procesión) unas en contacto con otras. A mediados de marzo, las orugas de Ocnogyna baetica se entierran y forman un capullo para pasar la primavera y el verano, hasta la llegada del otoño cuando salen los adultos para reproducirse y así comienza un nuevo ciclo. Los machos adultos poseen una coloración muy vistosa en las alas mientras que las hembras son ápteras. A pesar de su parecido con la procesionaria del pino, las orugas de los prados no suponen ningún peligro para el ser humano o las mascotas.

Rafael Tamajón y Mónica López – Miembros de la Sociedad de Historia Natural

” Pelúa” (Ocnogyna baetica)

Procesionaria (Thaumetopoea pityocampa)