Del cloro a la Biodiversidad

¿Es posible transformar fuentes urbanas en espacios que alberguen una alta biodiversidad? La respuesta es rotunda: sí. Podemos afirmarlo tras haber puesto en marcha el proyecto “Del cloro a la biodiversidad” en el Real Jardín Botánico de Córdoba, una iniciativa que persigue crear puntos de restauración ecológica y concienciar acerca de la importancia de fomentar  estas estructuras vivas en la propia ciudad.

Todo comienza adecuando los fondos de las fuentes para crear el hábitat necesario para el asentamiento de los microorganismos, permitiendo así el desarrollo de una completa pirámide trófica. En la base de la misma se sitúa un heterogéneo grupo de crustáceos acuáticos: cladóceros, copépodos y ostrácodos, algunos tan curiosos como Cypridopsis vidua, ostrácodo asociado a las praderas de Chara.

Bajo el agua se identifican tanto algas unicelulares como filamentosas así como praderas de carófitos del género Chara, responsables de controlar los niveles de  eutrofización del agua. También hidrófitos de aguas dulces típicos de los ecosistemas mediterráneos, representados por los géneros Myriophillum, Potamogeton y los más conocidos, los nenúfares (géneros Nymphaea y Nuphar). Las hojas deterioradas son eliminadas por Limnea stegnalis, la gran caracola de estanque, contribuyendo así a la limpieza del agua.

Mención aparte merecen las seis especies identificadas de odonatos (libélulas y caballitos del diablo), básicas para el control de los mosquitos, que suelen merodear entre las plantas palustres más utilizadas en las fuentes como las alismatáceas (Alisma lanceolatum y A. plantago-aquatica), arroyuelas (Lythrum salicaria), mentas (Mentha cervina) y junquillos (Eleocharis palustris).

Coronando la cadena trófica se han observado algunos vertebrados: anfibios como la abundante rana común Pelophylax perezi y gallipato Pleurodeles waltl, culebras de agua  (Natrix maura), y las aves más comunes del jardín como fringílidos, mirlos, lavandera cascadeña, mosquiteros comunes, palomas, etc.

Actualmente se sigue investigando en este campo para dar a conocer los beneficios que este cambio puede proporcionar a la sociedad y hacer de las ciudades lugares más sostenibles.

Puedes consultar el proyecto en el audiovisual que puedes ver en el siguiente enlace:

Autoras: Bárbara Martínez y Mónica López. Real Jardín Botánico de Córdoba y miembros de la Sociedad Cordobesa de Historia Natural.

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