Orugas inofensivas

Desde la Sociedad de Historia Natural de Córdoba (SCHN) queremos desmentir que la “invasión de orugas” en los llanos del Hipercor sea atribuible a la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), tal como se está afirmado erróneamente, con la consiguiente alarma social creada. En realidad, se trata de las llamadas orugas conocidas coloquialmente como “pelúas”, que a pesar de su parecido con la procesionaria son las larvas de otra especie de mariposa nocturna, la mariposa u oruga de los prados (Ocnogyna baetica). Esta especie, propia de las zonas abiertas y esteparias cubiertas de vegetación herbácea del Mediterráneo Occidental, destaca por sus llamativos nidos, parecidos a grandes telas de araña, que se forman con la seda que tejen las orugas recién eclosionadas. Tras la permanencia temporal en dichos “nidos” las orugas empiezan a dispersarse y de forma aislada se alimentan de las plantas herbáceas que encuentran en su camino. A diferencia de las orugas de procesionaria, que se desplazan en líneas, en contacto unas con otras (de ahí su nombre), en esta especie la dispersión es de forma anárquica, y aunque lo hagan en grupos las orugas están dispersas, sin conexión entre ellas. Esta emergencia masiva es normal en inviernos secos con pocas lluvias, ya que las lluvias intensas rompen las “telas de araña” y minimizan la salida de las orugas. La dispersión ocurre todos los años coincidiendo con la subida de temperaturas de finales de invierno (enero), y es frecuente la alternancia de años en los que hay mayor abundancia de larvas (orugas), en los que ciudadanía es más consciente de esta especie por la llamativa dispersión de las mismas, con años de menor abundancia y por tanto de dispersión más discreta. A mediados de marzo las orugas se entierran y forman un capullo; de esta forma permanecen durante la primavera y el verano, hasta la llegada del otoño, momento en que salen los adultos, de los capullos, para reproducirse e iniciar el ciclo. Los machos, buenos voladores, son de coloración vistosa, y son atraídos por las feromonas que emiten las hembras por la noche. Ellas son ápteras (no tienen alas y no pueden volar) y pueden llegar a poner 400 huevos. Las orugas suelen dispersarse hasta 300 m, lo que implica que no se alejan demasiado y por este motivo el año que viene -y los sucesivos años- volveremos a verlas, exactamente en los mismos llanos del Hipercor.

A pesar del parecido con las orugas de la procesionaria del pino, las “pelúas” no suponen ningún peligro para las personas ni para las mascotas. Por otro lado, son especies polífagas que se alimentan de cualquier vegetal, generalmente hierbas, pero si existen en las inmediaciones huertos y plantaciones (por ejemplo de vides) pueden llegar a causar daños.

Desde la Sociedad de Historia Natural queremos manifestar nuestra predisposición para recibir cualquier cualquier duda o consulta acerca de nuestra fauna y flora local, con el fin de contrastar noticias medioambientales antes de provocar alarmas innecesarias a la población.

El siguiente enlace contribuye a facilitar la información entre la procesionaria del pino y la oruga de los prados https://waste.ideal.es/ocnogynabaetica.htm

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